El arresto del ex príncipe Andrés, primer miembro actual de la familia real británica detenido en tiempos recientes por un cargo grave como sospecha de mala conducta en un cargo público, representa un hecho sin precedentes y ha generado un intenso debate público. Este episodio pone de manifiesto que la historia de la monarquía en el Reino Unido también ha estado marcada por episodios judiciales y privaciones de libertad de sus miembros.
Aunque la detención actual es inusual en la era moderna, la historia de las instituciones monárquicas británicas revela antecedentes relevantes de realeza encarcelada o juzgada en diferentes épocas. Uno de los casos más emblemáticos es el del rey Carlos I de Inglaterra, quien fue capturado y juzgado por alta traición durante la Guerra Civil Inglesa y, tras su condena, fue ejecutado en 1649. Antes de su ejecución, Carlos I buscó refugio en Escocia tras abandonar Oxford, su principal bastión durante el conflicto, y fue entregado a las autoridades del Parlamento inglés.
Asimismo, durante el conflicto civil, Carlos I intentó fugarse del Palacio de Hampton Court con la ayuda del conde de Southampton, pero fue capturado y recluido en el Castillo de Carisbrooke, en la Isla de Wight. Sus esfuerzos por reorganizar su ejército y emprender un levantamiento desembocaron en la Segunda Guerra Civil Inglesa, y su juicio en Westminster Hall culminó con su ejecución en 1649.
En el período de la dinastía Tudor, otras figuras femeninas enfrentaron la justicia real en circunstancias similares. La reina Ana Bolena fue acusada de adulterio, incesto y conspiración contra el monarca, acusaciones que en su mayoría se consideran fabricadas o débiles, en un intento de Enrique VIII por asegurar su descendencia varón. Por su parte, Catalina Howard, también esposa de Enrique VIII, fue ejecutada en la Torre de Londres tras ser hallada culpable de mantener relaciones extramatrimoniales y adulterio, considerados delitos de alta traición en aquel tiempo.
Otra figura de relevancia es María Estuardo, reina de Escocia, quien tras su abdicación forzada en 1567 fue encarcelada en diferentes prisiones en Inglaterra durante 19 años, hasta su exilio y muerte en 1587. Su detención refleja cómo las rivalidades y conflictos políticos dentro y fuera de la realeza han derivado en encarcelamientos históricos.
A nivel internacional, el caso de Iñaki Urdangarin en España, cuñado del rey Felipe VI, también forma parte del análisis. Urdangarin fue condenado por malversación en el Caso Nóos, en un ejemplo reciente de cómo escándalos judiciales han afectado a miembros de la realeza y la Casa Real española, provocando medidas para proteger la institución.
Estos antecedentes históricos muestran que los episodios de privación de libertad en la realeza no son exclusivos del presente y que, en diferentes momentos, miembros destacados de la nobleza han enfrentado procesos judiciales que marcaron en su momento la historia de sus respectivos países.