‘El agente secreto’, la más reciente obra del cineasta brasileño Kleber Mendonça Filho, destaca por su mezcla de humor, violencia y sensibilidad en medio de la dictadura militar de 1977 en Brasil. La película, ubicada en Recife, muestra la vida cotidiana bajo la sombra de la represión, donde la vitalidad del Carnaval contrasta con la brutalidad del régimen. Wagner Moura interpreta a Marcelo, un exprofesor universitario que busca refugio en la ciudad tras perder a su esposa, Fátima, en un hecho trágico, y mantiene un vínculo fuerte con su hijo Fernando, quien vive con sus abuelos y representa su esperanza de futuro. La narración, escrita y dirigida por Mendonça Filho, se despliega en un recorrido por diferentes tiempos y espacios, revelando detalles de una realidad marcada por la tensión política y social. Desde su llegada, Marcelo conecta con doña Sebastiana, una figura que encarna la resistencia a través de la alegría y celebración del Carnaval, pese a la opresión del régimen. La dictadura se presenta con sutileza en la trama, inicialmente como un “período de gran maldad” que se manifiesta en escenas cotidianas, como la visita a una oficina de identificación del Estado, decorada con fotografías oficiales y noticias de la época. La película combina momentos de humor negro y situaciones absurdas, como la imagen de un cadáver con una pierna que parece tener vida propia, en una escena que ejemplifica la audacia y estilo irreverente de Mendonça Filho. La cinta también introduce personajes como Hans, un sobreviviente del Holocausto, que simboliza la resistencia visceral frente a la opresión, y muestra detalles sensoriales que enriquecen su mundo: música de la época, referencias cinematográficas, y elementos visuales como los coloridos Volkswagen y peinados característicos del período. ‘El agente secreto’ limita su foco a las historias de personas comunes que, en resistencia o en supervivencia, enfrentan las depredaciones de un poder autoritario. La película, con una duración de 2 horas y 38 minutos y clasificada R por violencia explícita, logra transmitir un retrato honesto de un Brasil en medio de la dictadura, resaltando que, pese a la brutalidad, la vida continúa llena de amor, música y energía festiva.