El gobierno de Estados Unidos anunció la designación de un nuevo enviado para promover la protección de los derechos de los tibetanos, generando respuesta contundente de China, que calificó la medida como una injerencia en sus asuntos internos. El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que Riley Barnes, adjunto en Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, asumirá la coordinación especializada en temas relacionados con el Tíbet, un territorio reclamado por Beijing como parte integral de China.
Rubio expresó que Estados Unidos mantiene su compromiso con los derechos y patrimonio cultural y religioso del pueblo tibetano, en un mensaje por el Año Nuevo tibetano. Desde 2002, el cargo de coordinador para las cuestiones tibetanas existe por ley en EE.UU.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China rechazó la creación del cargo, argumentando que representa una intromisión en sus asuntos internos y reiterando que "los asuntos del Tíbet son internos de China y no toleran ninguna injerencia externa".
EE.UU. también manifestó preocupación por la posible injerencia de Beijing en la elección del futuro Dalái Lama, dado que China critica y considera separatista al líder espiritual, de 90 años. El Dalái Lama ha liderado movimientos en busca de mayor autonomía para el Tíbet durante décadas.
Además, en agosto de 2025, China suspendió relaciones oficiales con el presidente de la República Checa, Petr Pavel, tras su reunión en julio con el Dalái Lama en India. Beijing considera al líder tibetano un separado y afirmó que cualquier encuentro con él viola su soberanía.
El encuentro tuvo lugar en Leh, Ladakh, en el norte de la India, con motivo del 90º cumpleaños del Dalái Lama, en una visita de 45 días iniciada en julio del año pasado. Pavel fue acompañado por la embajadora checa en India, Eliska Zigova, en un viaje que el gobierno checo describió como de carácter "privado".
El líder espiritual Tenzin Gyatso, exiliado desde 1959 en Dharamsala, empezó esa visita tras cumplir 90 años. La ceremonia se realizó en medio de tensión geopolítica entre China e India sobre su sucesión. La llegada del Dalái Lama a Leh fue protegida con el nivel de seguridad más alto en India, que incluyó escoltas armados y vigilancia reforzada, en una caravana escoltada por el avión de la Fuerza Aérea India.
Miles de devotos y monjes aguardaron su llegada y recorrido hasta su residencia en Shewatsel Phodrang, donde permaneció durante su estancia.