¿Sabías que el Estado de México lleva más de dos décadas sin casos de paludismo? Así es, ¡28 años consecutivos sin transmisión autóctona! Pero, ¿cómo lograron esta hazaña? Todo se debe a una estrategia constante basada en un diagnóstico oportuno, control del vector y atención rápida.
Durante la reunión técnica llamada “Supervisión del Grupo Técnico de Paludismo a las Actividades de Prevención del Restablecimiento de la Transmisión Autóctona del Paludismo en el Estado de México”, autoridades tanto estatales como federales e internacionales coincidieron en un punto: el Estado de México tiene un sistema de vigilancia epidemiológica y respuesta muy sólido, capaz de avalar su certificación como entidad libre de paludismo.
Esta estructura es clave para mantener la eliminación y aportar evidencia técnica al ámbito nacional, especialmente relevante considerando que el Estado de México es la entidad con mayor población en el país.
La secretaria de Salud del Estado de México, Macarena Montoya Olvera, enfatizó que la certificación subnacional se basa en acciones permanentes de prevención y vigilancia epidemiológica, además de la atención efectiva a casos importados, lo cual ha protegido a la población y sostiene la eliminación del paludismo en la región.
Por su parte, Mónica Guardo Martínez, asesora para la Vigilancia de la Salud, Prevención y Control de Enfermedades de la OPS/OMS en México, elogió el trabajo sistemático y continuo del equipo técnico estatal, destacando que estos resultados son el reflejo de un esfuerzo constante.
¿Y qué sigue? La estrategia continúa promoviendo mejores condiciones sanitarias en el Estado de México para avanzar en la certificación como entidad libre de paludismo, ¡en beneficio de toda la ciudadanía!
Pero, ¿qué es exactamente el paludismo? La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el paludismo, también conocido como malaria, es una enfermedad potencialmente mortal transmitida por ciertos tipos de mosquitos en zonas tropicales. Aunque la enfermedad se puede prevenir y tratar, su gravedad puede variar:
- Los síntomas leves incluyen fiebre, escalofríos y dolor de cabeza.
- Los más graves pueden causar fatiga extrema, confusión, convulsiones e dificultad para respirar.
Afortunadamente, en el Estado de México, gracias a décadas de esfuerzo, esta amenaza ha sido controlada, demostrando que con estrategia y compromiso, la salud pública puede vencer incluso a los desafíos más difíciles.