Economía brasileña enfrenta déficit fiscal y auge en inversiones extranjeras en 2026

02/02/2026 06:01 | 3 min de lectura

Economía brasileña enfrenta déficit fiscal y auge en inversiones extranjeras en 2026

La economía de Brasil presenta una serie de contradicciones en 2026, con un fuerte déficit fiscal y un récord en inversiones extranjeras, aspectos que marcarán la gestión del próximo gobierno. La semana pasada, el Banco Central mantuvo la tasa Selic en 15%, el nivel más alto desde 2006, con una tasa real del 10.6%, influenciada por la inflación prevista para los próximos 12 meses.

Por otro lado, el Tesoro divulgó que el déficit fiscal del sector público en 2025 alcanzó los 61,7 mil millones de reales (11,738 millones de dólares), casi el doble del límite fiscal tolerado y un incremento del 32% respecto a 2024. El ministro de Hacienda, Fernando Haddad, aseguró que se cumplió la meta fiscal, aunque expertos señalan que omitió gastos relacionados con sentencias judiciales y reembolsos indebidos del INSS, lo que genera dudas sobre la transparencia de los datos fiscales.

El periódico O Estado de São Paulo criticó en un editorial las declaraciones del ministro, comparando la situación con las pedaladas fiscales de Dilma Rousseff, que precipitaron su destitución. Señaló que, aunque la gestión de Lula no oculta los números con manipulación, las cifras siguen revelando una deuda pública en aumento y un deterioro fiscal preocupante.

Las proyecciones del último informe del Tesoro muestran que en 2026 Brasil necesita 14 mil millones de reales adicionales para cumplir su objetivo de superávit primario del 0.25%, y la situación se complicará aún más en 2027, cuando se prevé la necesidad de 46 mil millones de reales para alcanzar el objetivo del 0.5% del PIB.

La deuda pública, que era del 71.7% del PIB en 2018, creció hasta el 78.7% en 2025, con una proyección de alcanzar el 83.6% en 2026, comparable al aumento registrado en la era Dilma entre 2011 y 2015. Además, las principales empresas estatales también registraron déficits; en 2025, el resultado negativo fue de 5.870 millones de reales, siendo la crisis de Correios la principal causa, con pérdidas que casi triplicaron las de 2024.

En el aspecto institucional, el IBGE enfrenta tensiones internas que podrían afectar la publicación del dato del Producto Interno Bruto (PIB) de 2025 el próximo 3 de marzo, tras despidos y dimisiones en su equipo técnico, en medio de lo cual la relación entre autoridades y empleados se ha tornado conflictiva.

A pesar de estos desafíos fiscales, la Bolsa de Valores de São Paulo, Ibovespa, alcanzó máximos históricos en 2026, superando los 183 mil puntos, impulsada por la entrada masiva de capitales extranjeros. Solo en enero, la inversión foránea en bolsa fue de más de 17 mil millones de reales, representando ya más de la mitad de lo invertido en todo 2025, impulsada por un dólar más débil y valoraciones atractivas.

Por otro lado, el desempleo se ubicó en un histórico 5.6% promedio en 2025, gracias a factores como el envejecimiento poblacional, mayor escolarización y el auge de plataformas de reparto, que han permitido ofrecer empleo a sectores que antes estaban fuera del mercado laboral.

El 2026 será un año decisivo para Brasil, en un contexto electoral y económico complejo. El nuevo gobierno deberá equilibrar políticas que eviten una recesión aún mayor, manejando con cautela las finanzas públicas, la deuda y las expectativas del mercado, para redirigir el rumbo de la economía hacia la estabilidad y el crecimiento sostenido.

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