¿Dormir sin cerebro? El sorprendente secreto de los corales para sobrevivir en el mar

29/01/2026 17:45 | 2 min de lectura

¿Dormir sin cerebro? El sorprendente secreto de los corales para sobrevivir en el mar

¿Alguna vez pensaste que un ser vivo sin sistema nervioso pudiera dormir? La ciencia sorprende con un hallazgo que desafía todo lo que sabíamos sobre el sueño. Un equipo del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, CSIC-UPF) reveló que los corales realmente descansan durante la noche, ¡sin tener cerebro alguno!

Desde los arrecifes en Curazao, en el mar Caribe, los investigadores liderados por Javier del Campo y Bradley Allen Weiler analizaron cómo funciona la actividad nocturna en el coral Pseudodiploria strigosa, acompañado de sus algas simbiontes del género Breviolum, que viven dentro de sus células y los alimentan con fotosíntesis.

Durante tres días y bajo inmersiones cada seis horas, tomaron muestras del coral y su microbioma a cinco metros de profundidad. El análisis genético mostró algo fascinante: el coral entra en un estado de descanso, un ritmo circadiano que regula su día y noche, pese a no contar con un sistema nervioso.

Weiler explica: "P. strigosa duerme un tercio del día, igual que los humanos, y la luz solar marca su reloj biológico". Mientras el coral descansa, sus microbios —sobre todo las algas— mantienen una actividad estable, pero realizan tareas distintas a la fotosíntesis, que solo sucede durante el día.

Con la luz, coral y algas interactúan de manera intensa: las algas aprovechan la sol para hacer fotosíntesis, produciendo especies reactivas del oxígeno que pueden dañar células y ADN. Aquí está la clave: durante la noche, los corales reparan el ADN dañado por estos procesos, usando su descanso para recuperarse y mantener la salud de toda la estructura simbiótica.

El descubrimiento indica que esta sincronización circadiana entre coral y microbios es una estrategia evolutiva fundamental, que data de hace miles de millones de años, cuando algunos microorganismos se vincularon permanentemente a células de animales primitivos.

Esta revelación también desafía la creencia general: no solo los animales con cerebro necesitan dormir, sino que todos los seres vivos, incluso los más sencillos, utilizan el sueño como mecanismo de reparación. Según del Campo, "establecer un ritmo interno para repararse es una estrategia muy antigua y efectiva".

¿Y qué implica esto para la conservación? Comprender estos ciclos nocturnos puede abrir nuevas vías para mejorar la restauración y el cultivo de corales, fortaleciendo su resilience ante el cambio climático y otros desafíos ambientales.

Weiler destaca: "Ahora tenemos un mejor entendimiento de la fisiología de los corales, que son arquitectos vitales de los ecosistemas marinos". Este descubrimiento no solo amplía nuestro conocimiento sobre el sueño, sino que también ilumina cómo las formas más básicas de vida dependen de procesos nocturnos para su supervivencia, todo sin necesidad de tener cerebro.

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