El dólar estadounidense inició este 11 de febrero cotizando en promedio a 5.20 reales brasileños, reflejando un incremento del 0.22% respecto a los 5.19 reales del cierre del día previo, según reportes de Dow Jones. En elBalance semanal, la moneda norteamericana presenta una caída del 1.3% en los últimos siete días, y acumula una reducción del 9.67% en el último año.
Esta cotización marca el fin de una racha de cuatro sesiones consecutivas de estabilidad en el tipo de cambio, con menor volatilidad en comparación al promedio anual, que alcanza el 11.2%. La marginal depreciación del real frente al dólar en 2026 es prevista por UBS, que proyecta un tipo de cambio de 5.40 reales en el primer trimestre y de 5.50 para el resto del año, debido a presiones económicas internas y externas.
El sector agropecuario de Brasil también aportará al crecimiento económico esperado, ya que el Banco Central del país pronostica un aumento superior a lo estimado en cuanto a la actividad agrícola y ganadera, a pesar de la turbulencia que aún afecta a la moneda local.
Durante las últimas semanas de 2024, el real se devaluó casi un 9% frente al dólar. Aunque la Abogacía General del Estado solicitó investigar la circulación de noticias falsas relacionadas con la moneda, el Banco Central descartó que exista un ataque especulativo contra la divisa.
A nivel internacional, la Reserva Federal de Estados Unidos anunció un ciclo de reducción en las tasas de interés, lo cual podría reducir la presión sobre monedas emergentes. Además, Brasil aun mantiene ventajas en el mercado global gracias a precios favorables de materias primas y una economía en crecimiento, aunque el inicio de recortes en la tasa de interés SELIC por parte del Banco Central del país, que podría llegar a 12.5% a finales de 2026, impactará en el atractivo del carry trade.
Internamente, Brasil enfrenta un aumento en el déficit fiscal, que alcanzó el 8.5% del PIB, y una deuda pública cercana al 80%, lo cual eleva la percepción de riesgo y restringe la llegada de capital extranjero. El déficit en cuenta corriente ha subido al 3.6% del PIB, afectando la balanza de pagos.
El real, moneda oficial desde 1994 tras reemplazar al cruzeiro real, es la vigésima divisa más negociada en el mundo y la segunda en América Latina, solo detrás del peso mexicano. En la historia económica brasileña, uno de los episodios más significativos fue la fuerte devaluación de 1998, tras un ataque especulativo que llevó el tipo de cambio de 1.21 a 2 reales por dólar.
Actualmente, la moneda cuenta con monedas de 1 y 5 centavos de cobre, 10 y 25 centavos de bronce, y monedas de 50 centavos en cuproníquel, además de la moneda de un real, bimetálica. Aunque en 2005 se discontinuaron las monedas de un centavo, estas siguen en circulación y con curso legal.
En cuanto a economía, Brasil ha enfrentado desafíos como la inflación, que en 2022 alcanzó un 11%. La situación se ha complicado con el reciente cambio en el gobierno, ya que Luiz Inácio “Lula” da Silva inició su tercer mandato presidencial en un contexto de mejoras económicas, pero también de gastos elevados en beneficios sociales y ayudas por la pandemia. La situación continúa siendo determinante para las fluctuaciones del peso local y la percepción del mercado.