Doctora Ana Aslan, pionera en terapias de longevidad y consultada por Kennedy, De Gaulle y Chaplin

13/02/2026 22:31 | 2 min de lectura

Doctora Ana Aslan, pionera en terapias de longevidad y consultada por Kennedy, De Gaulle y Chaplin

La doctora Ana Aslan, médico rumana considerada pionera en tratamientos antiedad, revolucionó la gerontología en el siglo XX y atrajo a figuras exclusivas del ámbito político y cultural mundial. Nacida en Braila en 1897 y fallecida en 1988 a los 91 años, Aslan desarrolló el famoso gerovital H3, un compuesto que prometía revertir signos de envejecimiento y mejorar diversas funciones biológicas.

Desde temprana edad, Ana Aslan mostró un talento excepcional, aprendiendo a leer a los cuatro años y enfrentando la pérdida de su padre a los 13, lo que motivó su interés por la medicina. Pese a las objeciones de su madre, inició sus estudios en 1915 y durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera en hospitales militares. Se graduó en 1922 y obtuvo su doctorado en fisiología cardiovascular en 1924.

Su principal descubrimiento ocurrió en 1952, cuando experimentando con la procaína —un anestésico local— observó que, además de aliviar el dolor, mejoraba el estado general de sus pacientes y parecía rejuvenecerlos. A partir de ello, perfeccionó una fórmula que combinaba la procaína con otros ingredientes, dando lugar al gerovital H3, que promovía la regeneración celular, mejoraba la circulación, la elasticidad de la piel y potenciaba funciones cerebrales. Este tratamiento inicialmente fue para excombatientes, pero pronto atrajo a la élite internacional.

Gracias a su prestigio, Aslan fundó el Instituto de Geriatría y Gerontología en Bucarest en 1958, que atrajo a personajes como John F. Kennedy, Charles de Gaulle, Nikita Krushev, Mao Zedong, Wallis Simpson y Francisco Franco. En el ámbito del entretenimiento, celebridades como Marilyn Monroe, Charles Chaplin, Marlene Dietrich, Sylvester Stallone y artistas como Dalí y Picasso también acudieron en busca de sus tratamientos.

Su trabajo se vio envuelto en controversia. La comunidad científica la cuestionaba por la falta de pruebas concluyentes sobre la eficacia real del gerovital. En 1982, la FDA prohibió la importación y venta del producto en Estados Unidos, argumentando que no existían evidencias científicas de su capacidad para retardar el envejecimiento, además de reportar efectos secundarios en algunos casos.

A pesar de las prohibiciones y las dudas, Aslan continuó innovando, lanzando en 1976 el producto Aslavital, destinado a mejorar la salud de la piel, y participando en proyectos internacionales como el programa cubano 'Longevidad con Calidad'. Su legado va más allá del supuesto rejuvenecimiento, ya que sentó las bases de la gerontología moderna y defendió la idea de que la vejez podía ser gestionada con dignidad y salud.

Con su muerte en 1988, Ana Aslan dejó un impacto duradero en la medicina y en la lucha contra el envejecimiento, siendo recordada como una adelantada en un mundo que, en su tiempo, rechazaba a los ancianos. Aunque el gerovital no prometió la juventud eterna, su trabajo consolidó el estudio de la longevidad como un campo esencial para mejorar la calidad de vida en los años dorados.

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