La creciente presión de Estados Unidos para fortalecer su control sobre Groenlandia y aumentar su presencia militar en el Ártico representa un punto de inflexión en las relaciones diplomáticas con Europa y en la cohesión de la OTAN, especialmente ante el interés estratégico en la región. Expertos en Defensa y Ciencias Políticas, como Fabián Calle y Juan Negri, analizan las implicaciones de este conflicto. La historia del interés estadounidense en Groenlandia se remonta a la Segunda Guerra Mundial, con una oferta inicial de 100 millones de dólares y la existencia de 15 bases militares tras la firma del Tratado de 1951, debido a su posición clave a 2,000 kilómetros de la costa americana y su potencial en recursos naturales y rutas navegables en expansión por el deshielo. La Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. 2025, bajo la administración de Donald Trump, centraliza el hemisferio occidental, con esfuerzos para reducir la influencia de China y limitar la presencia de aliados como Canadá y Venezuela, tensionando las relaciones con Europa. Juan Negri advierte que esta crisis puede desdibujar la unidad de la OTAN, que, aunque mantiene su existencia, podría volverse menos cohesionada y más instrumental, enfocada en el oposición a Rusia en un contexto donde el orden internacional se vuelve más transaccional y menos normativo. La disputa por Groenlandia también favorece la legitimidad de Rusia en la región, especialmente en lo referente a su participación en Ucrania, evidenciando que las reglas internacionales se flexibilizan bajo la lógica de la fuerza. Calle comenta que Europa, en particular los países con bases estadounidenses, se encuentra en una especie de rebelión interna, donde la dependencia militar y de inteligencia de EE. UU. limita su autonomía. Conclusivamente, especialistas creen que Dinamarca probablemente incrementará sus concesiones en Groenlandia, pero Europa occidental y del este seguirán dependiendo en gran medida del respaldo militar y estratégico de Estados Unidos, consolidando un 'protectorado' que no cambiará en el corto plazo, en un escenario de creciente fragmentación y reconfiguración del poder en el Ártico. Para más detalles, consulte la fuente original en Infobae.