El 7 de febrero de 1940, Disney estrenó su película animada 'Pinocho' en Nueva York, marcando un antes y un después en la adaptación del famoso cuento de Carlo Collodi. La producción, considerada una de las más costosas de la época, tuvo un largo proceso de desarrollo que alteró profundamente los rasgos y la narrativa del personaje original. La historia de Collodi, publicada en 1883, relata las vicisitudes de un muñeco de madera, creado por Geppetto, que busca convertirse en niño bueno y sincero, en un contexto social y económico muy diferente al que refleja la clásica versión de Disney.
En 1937, mientras terminaba su primer largometraje animado, 'Blanca Nieves y los siete enanos', Walt Disney se interesó por una traducción de 'Las aventuras de Pinocho' que un animador le presentó. Fascinado por la historia, que desconocía, decidió convertirla en su próxima película. La creación del personaje fue un proceso complejo, que incluyó la elaboración de aproximadamente dos millones de dibujos, de los cuales solo 300,000 llegaron a usarse, y un presupuesto final de 2.5 millones de dólares, cinco veces el inicial.
Aunque inicialmente fracasó en taquilla, 'Pinocho' fue reestrenada en 1945 tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y logró recuperarse económicamente. En América Latina, la película se lanzó en Argentina, México y Uruguay, y en los años siguientes en otros países de la región.
A diferencia del personaje de Disney, que presenta a Pinocho como un muñeco ingenuo y carismático, la versión original de Collodi es más oscura y refleja los problemas sociales de Italia en el siglo XIX, marcada por pobreza, muerte y crueldad. La novela, escrita durante la reunificación italiana, incluye eventos violentos y personajes que muestran un tono más sombrío, como la muerte del grillo que representa su conciencia.
El personaje en su forma original también fue más sombrío: Collodi planeó que Pinocho muriera ahorcado en la entrega final del cuento, modificando su destino por sugerencia del editor. La narrativa combina moralismo con humor negro, reflejando las dificultades sociales y económicas de la época.
La transformación de Pinocho en la película de Disney implicó un cambio radical en su diseño y personalidad. Walt Disney rechazó las primeras ideas de mantener el títere del libro y ordenó diseñar un personaje más adorable que pudiera captar la empatía del público. El dibujante Milt Kahl propuso que se pareciera más a un niño, con un sombrero tirolés y manos de cuatro dedos, inspirado en Mickey Mouse, lo cual fue aceptado y moldeó la imagen definitiva del personaje.
Asimismo, Disney modificó la historia y caracterización, reemplazando al gruñón grillo de Collodi por Pepe Grillo, una figura que guía a Pinocho y le aconseja, en una historia mucho más amable y edulcorada. El resultado fue un filme que, aunque muy diferente a la novela original, se convirtió en un icono mundial.
Este filme no sólo destaca por su innovación técnica y costosos recursos, sino que también es relevante por ser la única película animada doblada al español por estudios argentinos, siendo dirigida por Luis César Amadori y con voces de actores locales como Mario González como Pinocho y Pablo Palitos como Pepito Grillo. A día de hoy, sigue siendo la única versión de Disney que mantiene su doblaje original en español.