El sable corvo, símbolo símbolo de la defensa y soberanía argentinas, será restituido al Regimiento de Granaderos a Caballo tras más de medio siglo, en un acto que reafirma la continuidad histórica y la importancia del patrimonio militar nacional. La decisión fue oficializada por la Secretaría de Cultura mediante el decreto 843/2015, rompiendo con una línea de acción que, desde 2015, había desplazado el emblemático arma del ámbito militar a un espacio museográfico, en el contexto de una política que buscaba desdibujar la condición militar de los símbolos patrios.
El sable, que en su momento fue entregado por José de San Martín a Juan Manuel de Rosas en 1844, fue inicialmente un emblema de resistencia frente a las agresiones extranjeras y de defensa de la soberanía. La voluntad del Libertador, plasmada en su testamento, vinculaba la custodia del sable con la protección institucional de la nación. Tras la muerte de Rosas y su legado, el arma pasó a manos de familiares, hasta su donación en 1897 por la familia Terrero a la Nación, donde permaneció en el Museo Histórico Nacional.
Sin embargo, su exposición sufrió múltiples vulnerabilidades. En 1963, un grupo vinculado a la Juventud Peronista sustrajo el sable en una acción que buscaba custodiar simbólicamente el patrimonio militar, y posteriormente, en 1965 y 2007, hubo otros robos que evidenciaron deficiencias en la seguridad del museo. Tras estos hechos, el sable fue trasladado varias veces, hasta que en 1967 quedó definitivamente bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo.
La devolución en 2015, impulsada por una lectura ideológica que buscaba reducir la simbología militar del patrimonio, generó un debate sobre la conservación, la seguridad y el significado del sable en la identidad nacional. La decisión ahora revertida busca restituir su papel como emblema de mando y defensa, en línea con la historia y los valores fundacionales de la nación.
El Regimiento cumple con los estándares internacionales de museología y alberga valiosos testimonios de la gesta sanmartiniana, además de ofrecer espacio para la formación cívica y la participación pública. Actualmente en expansión, la institución reafirma su papel como guardián de la historia militar argentina.
Restaurar el sable al ámbito militar reafirma su carácter vivo como símbolo de autoridad, servicio y memoria histórica. Reconocer a San Martín como militar y libertador implica valorar su legado en un contexto que respete la continuidad institucional y simbólica del Estado argentino, fortaleciendo la identidad nacional y la valoración de su historia heroica.