El Departamento de Seguridad Interna (DHS) de Estados Unidos clasificó a 351 colombianos como los supuestos criminales más peligrosos del país, desatando un debate sobre la veracidad y el alcance de dichas acusaciones. El listado, publicado en la web del DHS y acompañado de fotografías, nombres y delitos, busca transmitir la idea de que las autoridades están enfrentando una amenaza grave, aunque un análisis detallado revela una realidad menos alarmante.
Mientras que algunos casos incluyen delitos graves como narcotráfico, lavado de dinero y agresiones sexuales, también aparecen infracciones menores como hurtos en tiendas, delitos de tránsito y negligencia infantil. La categoría relacionada con drogas reporta la mayor cantidad de casos, con 144 colombianos acusados principalmente por tráfico y venta de sustancias ilícitas, aunque algunos enfrentan cargos por simple posesión.
En segundo lugar, se encuentran 70 personas acusadas de robo, junto con 15 por lavado de activos, 17 por fraude y 4 por hurtos menores en comercios. Entre los delitos considerados graves, se registran 4 acusaciones de violación sexual y 13 por explotación o asalto sexual de menores, lo cual representa una amenaza real para la seguridad pública.
La distribución geográfica indica que los arrestos ocurren en diferentes estados, destacando California (60 casos), Florida (44) y Nueva York (20), en línea con la población inmigrante en esas regiones. Sin embargo, el listado presenta múltiples cargos acumulados en muchas personas, lo cual puede distorsionar la percepción de peligrosidad, ya que algunos individuos tienen procesos abiertos en diferentes administraciones y figuran varias veces en la base de datos.
El DHS justifica la publicación de estas listas como una estrategia para deportar a los criminales más peligrosos. No obstante, un informe del Cato Institute en Washington cuestiona esta narrativa oficial, señalando que solo el 3.5% de los arrestos por ICE corresponden a 'lo peor de lo peor' y que menos del 2% de estos son delitos violentos. Según el análisis, en 2025, de 281,000 arrestos, apenas 9,800 fueron clasificados como los más peligrosos, lo que sugiere que la mayoría de los detenidos no presentan una amenaza significativa.
El informe del Cato Institute concluye que las cifras oficiales del DHS contradicen la narrativa de priorización de criminales peligrosos, ya que solo el 5% de las detenciones corresponden a personas condenadas por delitos violentos, mientras que el resto involucra individuos sin antecedentes graves o sin procesos en curso.