Descubren los restos de San Pedro bajo la Basílica Vaticana tras 77 años de excavaciones

31/01/2026 02:00 | 2 min de lectura

Descubren los restos de San Pedro bajo la Basílica Vaticana tras 77 años de excavaciones

El 31 de enero de 1949, finalizó la primera fase de excavaciones arqueológicas debajo de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, revelando lo que sería la identificación de la tumba del apóstol Pedro, según anunció el papa Pío XII en 1950. La búsqueda de sus restos, que se remonta a casi dos mil años, surgió durante las obras en las Grutas Vaticanas, en las que se encontró una necrópolis romana del siglo II; en ese momento, se empezó a explorar la posible ubicación de la sepultura del primer papa.

Pedro, considerado el primer obispo de Roma, fue martirizado en el año 64, durante las persecuciones bajo Nerón, y fue sepultado en una tumba sencilla conocida como “fosa”. A lo largo de los siglos, ese lugar fue monumentado primero con un edículo llamado “Trofeo de Gayo”, posteriormente reemplazado por un templo por orden del emperador Constantino en el siglo IV, y ha sido objeto de múltiples reconstrucciones y mejoras en los siglos posteriores.

La estructura actual, erigida en el siglo XVI bajo la dirección de Donato Bramante y enriquecida con elementos barrocos, señala la sepultura de Pedro en el llamado “altar de la confesión”, construido sobre la antigua tumba. Sin embargo, durante siglos, nadie había realizado excavaciones para confirmar su ubicación exacta.

El hallazgo ocurrió en 1939, durante las obras para enterrar al papa Pío XI en las Grutas Vaticanas, cuando los trabajadores perforaron accidentalmente el pavimento y descubrieron una necrópolis del siglo II. Este descubrimiento llevó a excavaciones secretas ordenadas por el papa Pío XII, que en 1949 localizaron el “Trofeo de Gayo” y, debajo del altar mayor, los restos óseos atribuidos al apóstol Pedro.

Expertos en topografía y arqueología, como Vincenzo Fiocchi Nicolai, sostienen que los restos localizados corresponden a una tumba del siglo I o II, y evidencias como grafitis y la estructura de la edícula refuerzan la hipótesis de que allí yace Pedro. La arqueóloga y epigrafista Margherita Guarducci también participó en la recuperación de los fragmentos óseos, que, aunque no conforman un cuerpo completo, son compatibles con un hombre maduro de la primera era cristiana.

En 1968, el papa Pablo VI anunció oficialmente que los restos hallados pertenecían a Pedro, y ordenó la creación de un relicario de bronce que contiene nueve fragmentos óseos, con una inscripción que afirma la procedencia de estos huesos del hipogeo en la Basílica Vaticana. La declaración papal, acompañada de evidencia material y contextual, reafirma la tradición milenaria sobre la sepultura del apóstol en ese lugar.

El descubrimiento refuerza la fe de millones de creyentes y la importancia histórica del sitio, que combina restos arqueológicos, testimonios escritos y devoción popular en un relato que conecta la historia con la tradición cristiana.

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