Cuatro estrategias para optimizar la conservación de alimentos en refrigeradores durante el verano

13/02/2026 21:00 | 2 min de lectura

Cuatro estrategias para optimizar la conservación de alimentos en refrigeradores durante el verano

Durante la temporada de calor, las altas temperaturas y el uso frecuente del refrigerador afectan la frescura de los alimentos. El aumento en la demanda de refrigeración obliga al aparato a trabajar más, y las aperturas constantes de la puerta generan pérdida de frío. Para mantener la eficiencia y conservar los alimentos en condiciones óptimas, es recomendable seguir varias estrategias.

El lugar donde se ubica el refrigerador influye directamente en su rendimiento. Se recomienda colocarlo lejos de fuentes de calor como hornos o ventanas con luz solar directa. Además, mantener la cocina en penumbra y cerrada durante las horas más calurosas reduce la temperatura ambiental, facilitando la labor del equipo. Si la vivienda cuenta con aire acondicionado, dejar las puertas de la cocina abiertas ayuda a enfriar el ambiente y mejora la eficiencia del refrigerador.

Un refrigerador lleno opera de manera más eficiente, ya que los alimentos y bebidas almacenados contribuyen a mantener la temperatura estable. En caso de tener espacio limitado, llenar los espacios vacíos con botellas de agua o latas ayuda a reducir las fluctuaciones térmicas, prolongando la conservación de los productos.

Es recomendable ajustar la temperatura a 4-5 °C en la nevera y entre -16 y -18 °C en el congelador. Aunque esto puede aumentar ligeramente el consumo energético, garantiza la correcta conservación de alimentos. En verano, disminuir una o dos grados la temperatura ayuda a compensar las pérdidas de frío por las temperaturas externas y las aperturas frecuentes.

El mantenimiento regular es esencial. Limpiar las rejillas traseras o disipadores mejora la disipación del calor, y revisar los burletes o sellos de las puertas previene pérdidas de aire frío. Un sellado en buen estado asegura mayor eficiencia y ahorro energético.

En términos de eficiencia energética, el refrigerador puede representar hasta el 30% del consumo eléctrico en el hogar, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). La etiqueta energética permite identificar equipos con menor consumo: los modelos en categoría A o cercanos, ofrecen un uso más sostenible. Un refrigerador eficiente puede consumir hasta 500 kWh anuales, mientras que uno menos eficiente puede superar los 1,100 kWh, generando costos mayores.

Elegir un aparato con mejor clasificación energética, considerando capacidad, eficiencia y consumo, ayuda a reducir gastos y el impacto ambiental, especialmente durante el verano.

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