La creadora de contenido y ciclista canadiense Sarah Diekmeyer compartió en sus redes sociales su experiencia al probar el tradicional queso con chocolate caliente en Colombia, durante su visita al país. El video, publicado en TikTok, muestra la mezcla de curiosidad y escepticismo de Diekmeyer y su amiga al sumergir dados de queso en la taza de chocolate caliente, una tradición arraigada en la cultura colombiana que simboliza hogar y calidez.
En el clip, Sarah expresa dudas iniciales y observa cómo los trozos de queso se hunden en la bebida humeante. Aunque reconoce que el sabor del chocolate caliente es bueno, señala que la experiencia fue sorprendente por la diferencia de temperaturas entre ambos ingredientes. A pesar de ello, concluyó que la unión del queso y el chocolate 'de alguna manera funciona', pero aclaró que no la repetiría en casa, aunque admitió que el sabor resultó 'delicioso'.
Los seguidores en redes sociales reaccionaron con entusiasmo y orgullo, resaltando lo emblemático de esta receta en la gastronomía colombiana. Algunos usuarios recomendaron dejar que el queso se derrita completamente y sugirieron variantes como acompañar la bebida con aguapanela caliente o acompañamientos tradicionales como arepas y pan de yuca.
La tradición de combinar queso y chocolate en estado líquido es una particularidad del desayuno o merienda en regiones como Bogotá y Boyacá, donde el clima frío invita a consumir bebidas calientes. Aunque a nivel mundial ambos ingredientes se usan en postres y repostería, la innovación colombiana radica en su mezcla en forma líquida, creando una experiencia multisensorial.
La receta consiste en calentar leche y disolver chocolate, añadiendo azúcar o panela, y añadir dados de queso de fácil fundición como queso campesino o Oaxaca colombiano. El queso se derrite con el calor y se recoge con cuchara, idealmente acompañado de pan de yuca, arepas o almojábanas, enriqueciendo la experiencia de sabores y texturas.
Para los colombianos, especialmente en zonas frías, el chocolate con queso representa hospitalidad y reunión familiar. Los momentos en que el queso se funde en el chocolate y la persona lo saborea generan una sensación de calma y sencillez que remite a recuerdos de hogar, aunque para visitantes extranjeros puede parecer una combinación poco convencional.