El mal olor en el interior de las lavadoras es una problemática frecuente en los hogares, afectando la higiene del electrodoméstico y la calidad de las prendas. La acumulación de residuos de detergente, humedad constante o la presencia de moho en zonas poco accesibles son causas comunes de esta situación. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España recomienda una serie de prácticas para mantener en óptimas condiciones la lavadora y evitar que la ropa se vea afectada por malos olores.
Uno de los errores más habituales es no seguir las dosis recomendadas de detergente, ya que su uso excesivo favorece la acumulación de residuos en el tambor y los conductos internos, generando olores persistentes. La OCU enfatiza la importancia de leer las instrucciones del fabricante y aplicar la cantidad adecuada.
Tras cada ciclo, la humedad en el tambor y el compartimento del detergente puede favorecer la proliferación de hongos y bacterias. Por ello, sugieren dejar abierta la puerta y el cajón del detergente para facilitar la circulación del aire y acelerar el secado, especialmente en climas húmedos o cuando la máquina permanece cerrada mucho tiempo.
El uso frecuente de programas a baja temperatura puede dejar restos de grasa y detergente sin eliminar completamente. La OCU aconseja programar lavados a altas temperaturas, entre 70 y 90°C, de manera periódica para higienizar en profundidad el interior y reducir bacterias responsables de malos olores.
Para combatir incrustaciones de cal o suciedad persistente, existen productos específicos que ayudan a restaurar el funcionamiento de la lavadora. La organización recomienda el uso ocasional de vinagre blanco en ciclos en vacío cada seis meses, aunque advierte que su uso excesivo puede dañar componentes internos. La lejía es otra alternativa, siempre y cuando se realice un ciclo adicional para prendas blancas y asegurar que no queden residuos.
El cajón del detergente suele acumular residuos y humedad, convirtiéndose en foco de malos olores. La OCU aconseja limpiar este compartimento con un cepillo de dientes regularmente, especialmente en lavadoras de carga superior, retirándolo después de cada uso y vaciándolo por completo.
El filtro, que captura partículas y objetos pequeños, debe revisarse y limpiarse al menos una vez al mes para evitar obstrucciones y mantener un flujo adecuado de agua, además de prevenir averías prematuras. Revisar que las prendas no tengan restos sólidos también ayuda a reducir olores y mejorar el rendimiento del lavado.
Por último, la junta de goma de la puerta puede acumular suciedad, restos de detergente y moho, siendo un foco potencial de malos olores. La OCU recomienda limpiar esta área con un paño humedecido en lejía y aclarar con agua, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante para evitar daños en el material.