La inauguración del Consejo de Paz marca un avance significativo en la diplomacia internacional respecto a la crisis en Gaza. Celebrada en el contexto del lanzamiento de la segunda fase del plan de paz de 20 puntos propuesto por Estados Unidos y respaldado por la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU, esta sesión busca consolidar esfuerzos para estabilizar y reconstruir la Franja de Gaza, además de asegurar un alto el fuego hasta octubre de 2025.
El encuentro también representa un hito en la reactivación del diálogo regional, al ser la primera vez desde la ofensiva de Hamas en octubre de 2023 que un representante de Israel participa en una reunión formal con líderes árabes. La reunión, que incluye a países como Arabia Saudita, Egipto, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Marruecos, abre la posibilidad de revitalizar la agenda de los Acuerdos de Abraham firmados en 2020, promoviendo colaboraciones en seguridad y desarrollo en la región.
Desde una perspectiva práctica, el Consejo de Paz se centrará en la reconstrucción de Gaza y en la desmilitarización de Hamas. Con sede en Washington, esta instancia permitirá evaluar el compromiso político y financiero de los diferentes actores, sentando las bases para acciones futuras más concretas. La presencia de países de distintas regiones refleja una apuesta por soluciones multilaterales al crisis humanitaria y a la amenaza constante del terrorismo.
Además, la reunión funciona como una revisión del marco de los 20 puntos propuestos por Donald Trump, considerados más un guía conceptual que un acuerdo formal. Estos puntos abordan aspectos de seguridad, gobernanza transitoria, recuperación económica y la importancia de un marco regional e internacional con mayor participación de actores árabes y donantes globales.
El éxito del Consejo de Paz dependerá de su capacidad para generar consenso, identificar obstáculos y sostener un proceso diplomático prolongado, más allá de los anuncios inmediatos. La postura cautelosa de la Unión Europea y otros actores refleja los desafíos que enfrenta, incluyendo la coordinación con estructuras existentes como las Naciones Unidas.
Para Argentina, la participación en el Consejo de Paz representa una postura activa en favor de la paz y la seguridad regional. La presencia del presidente Javier Milei evidencia el interés del país en integrarse a iniciativas que buscan redefinir los canales de mediación internacional, además de reafirmar su posición en contra del terrorismo y en apoyo a la comunidad argentina en Israel, estimada entre 60 mil y 90 mil personas. La inclusión del mandatario en este proceso simboliza un compromiso diplomático con una solución duradera en Oriente Medio, en línea con la historia de Argentina de defensa de la paz y estabilidad regional.