El Tribunal Oral Criminal N° 3 de La Matanza dictó una condena de 34 años de prisión a Yoel Taiel Tambussi, acusado de cometer dos homicidios en 2023 y 2024. La sentencia, emitida la tarde del lunes, también contempla la tentativa de homicidio contra un policía durante su captura. Tambussi, de 21 años, fue condenado por el asesinato de Gianfranco Di Luciano, ocurrido en un boliche de San Justo, y por el homicidio de Rafael Indalecio Pardo, de 83 años, en Lomas del Millón.
El fallo fue dictado por los jueces Eduardo Sánchez, Ramiro Larrañaga y Raúl Fernando Elhart. Según la denuncia, Tambussi disparó en la madrugada del 14 de abril de 2024 en el establecimiento Teatro Woodstock, causando la muerte de Di Luciano, quien tenía 20 años y trabajaba en una concesionaria de autos. El incidente también hirió a otro joven, tras una discusión con el DJ del local.
Luego de los disparos, el agresor huyó en un vehículo con cómplices, siendo arrestado horas después en una fiesta clandestina en el barrio Almafuerte tras una persecución y enfrentamiento armado con la policía. Durante su captura, también fue secuestrada una pistola Bersa Thunder y una motocicleta robada; Tambussi intentó herir a uno de los agentes en ese momento.
Por otro lado, el tribunal también responsabilizó a Tambussi por la muerte de Rafael Pardo, ocurrida el 18 de noviembre de 2023. El jubilado fue alcanzado por disparos en el pecho por motochorros que lo atacaron al salir de una farmacia en Ramos Mejía, para robarle su automóvil. El condenado actuó con tres cómplices y disparó en el lugar, causando su deceso.
El juicio, iniciado la semana pasada con la presentación de pruebas y testimonios, concluyó con la lectura de alegatos este lunes. El fiscal Carlos Luppino había solicitado una pena de 36 años. Además, un menor de edad involucrado en el caso fue trasladado al Régimen Penal Juvenil por encubrimiento, tras incumplir con el arresto domiciliario.
La familia de Gianfranco Di Luciano, quien además estudiaba en la Universidad de Buenos Aires y jugaba futsal, denunció que tras el crimen intentaron inculparlo de actividades ilícitas, encontrando 23 dosis de cocaína en su campera —las cuales, según su padre, fueron colocadas para desviar la investigación. La fiscalización incluyó análisis de filmaciones y declaraciones que acreditaron a Tambussi como autor del disparo fatal.
Fuentes: Infobae.