El incremento en las compras de dólares por parte del Gobierno colombiano en medio de la volatilidad del mercado cambiario ha reavivado el debate sobre la posible influencia de las acciones oficiales en la cotización del peso. La semana ha sido marcada por una depreciación del moneda local, que cayó aproximadamente un 1.63%, convirtiéndose en la peor rendimiento entre las monedas emergentes. Esto ha suscitado especulaciones sobre una posible intervención del Estado.
El viceministro de Hacienda, Javier Cuéllar, aclaró que, si bien el Gobierno realizó compras importantes de divisas, estas operaciones no han sido responsables de la reciente depreciación del peso, sino que se aprovecharon niveles favorables del cambio para fortalecer las reservas internacionales del país. Cuéllar explicó que las compras se dirigieron a consolidar la posición en dólares y que la reserva en moneda extranjera podría alcanzar cerca de 10,000 millones de dólares, con potenciales incrementos de entre 2,000 y 5,000 millones en los próximos meses, según condiciones del mercado.
El contexto actual refleja una tendencia de mercado caracterizada por un aumento en la demanda de dólares, principalmente por parte de intermediarios cambiarios e inversores extranjeros, en un escenario internacional adverso para los activos de riesgo. Los analistas del sector, como Davivienda, estiman que en las últimas jornadas se negociaron aproximadamente 1,422.7 millones de dólares, en línea con promedios anuales de alrededor de 1,260 millones y una volatilidad intradía de 66 pesos.
Estas operaciones suceden en un momento en que el Gobierno envía señales de disciplina fiscal a través del Plan Financiero de 2026, presentado por Cuéllar y aún en revisión por el Consejo Nacional de Estabilidad Financiera (Confis). El plan proyecta mejorar las perspectivas respecto al Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025, estimando que los pagos de intereses de la deuda representarán solo el 3.1% del PIB y que la relación deuda/PIB se mantendrá en 58.9%, indicadores que sugieren un esfuerzo por mantener una política fiscal sólida.
Expertos ven en la acumulación de dólares una estrategia preventiva ante un entorno externo inestable, más que una maniobra destinada a manipular el tipo de cambio. La tendencia de monedas emergentes, en general, se mostró a la baja, influenciada por una mayor aversión global al riesgo, con el rand sudafricano y el peso chileno cayendo 0.79% y 0.64%, respectivamente, mientras que el peso filipino revaluó 0.44% debido a una aceleración inflacionaria que podría impulsar una política monetaria más restrictiva.
Este escenario económico refleja la complejidad del mercado global y las estrategias nacionales de gestión de reservas, mientras el peso mantiene una tendencia a la depreciación en medio de un entorno de alta volatilidad y preocupación por el endeudamiento y la política monetaria en el país.