Una tragedia sacudió a Texcoco, Estado de México, cuando se encontraron sin vida a una familia cubana en una vivienda del pueblo de San Diego, en Texcoco. ¿Qué ocurrió realmente en ese domicilio sobre la calle Recreo? La noticia ha generado conmoción y un llamado urgente a la solidaridad.
Todo empezó cuando las autoridades ingresaron al inmueble y hallaron a un niño, una mujer y dos hombres en dos recámaras. Solo minutos después, los paramédicos confirmaron su fallecimiento tras intentar darles primeros auxilios. La escena, acordonada por la policía municipal, fue el inicio de una investigación por parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
Las hipótesis preliminares apuntan a una posible intoxicación por gas LP como causa de las muertes, pero los expertos aún trabajan para esclarecer los hechos. Entre los fallecidos, se encontraba Elie, de 36 años, una doctora que dedicó su vida a cuidar a otros, y David, de 34 años, un hombre reconocido por su fe cristiana, su compromiso con su familia y su carácter solidario. Ambos tenían esposa e hijos que permanecen en Cuba y que hoy enfrentan una ausencia irreparable.
También perdió la vida Osman, trabajador de una reconocida pastelería en la región, estimado por su responsabilidad y solidaridad. La víctima más joven fue Abraham, un niño de apenas 8 años, cuyo impacto en la comunidad aún conmueve.
Frente a esta tragedia, Raúl León Martínez, también cubano, hizo un llamado público a la comunidad cristiana mexicana y a la sociedad en general. Su objetivo: solicitar apoyo para la repatriación de los cuerpos, ya que desean regresar a Cuba de manera íntegra, sin ser cremados, ya que esto contraviene sus creencias religiosas. Raúl agradeció las muestras de apoyo y el trato de las autoridades mexicanas, pero fue claro en que no esperan ayuda del gobierno cubano.
Este caso pone en evidencia la difícil situación de muchos cubanos en México y la necesidad de solidaridad y apoyo internacional. ¿Qué pasos seguirá la comunidad y las autoridades? ¿Cómo podemos contribuir a honrar la memoria y los deseos de estas familias? La historia de Texcoco nos invita a reflexionar y actuar con empatía y humanidad.