La situación de emergencias en Colombia debido a las intensas lluvias registradas en enero continúa en aumento, afectando a más de 10,000 familias en diferentes departamentos del país, según informó la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd). Hasta el momento, se han reportado 219 incidentes, entre ellos inundaciones, movimientos en masa, crecientes súbitas, vendavales y avenidas torrenciales.
Las autoridades nacionales y territoriales mantienen un despliegue de asistencia humanitaria, con entregas de kits de alimentos, productos de higiene, cocinas, frazadas y toldillos a las comunidades más afectadas en departamentos como Córdoba, Casanare y Putumayo. Además, se realiza una evaluación técnica en departamentos como Cauca y Nariño para identificar zonas de mayor vulnerabilidad.
Córdoba es uno de los focos principales, con más de 10,000 damnificados en al menos doce municipios, incluidos zonas urbanas y rurales donde las inundaciones y desbordamientos han causado daños en viviendas, cultivos y vías. El aumento de los niveles en el río Sinú y el embalse de Urrá incrementa el riesgo de nuevos desbordamientos, generando evacuaciones y habilitación de albergues temporales.
En coordinación con las autoridades locales, la Ungrd trabaja en el censo de afectados y en la coordinación de ayudas en 17 municipios, como Lorica, Montelíbano y San Pelao. Sin embargo, la respuesta oficial ha sido cuestionada por la oposición y algunas comunidades, que criticaron la falta de alertas oportunas, especialmente ante el desbordamiento del embalse de Urrá, y señalaron la insuficiencia de recursos frente a la gravedad de los daños.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó que Colombia atraviesa una de las temporadas más lluviosas en años recientes y prevé que las condiciones adversas continuarán en febrero, con posibles tormentas, fuertes vientos y vendavales en varias regiones.
Los eventos meteorológicos registrados el 1 de febrero afectaron zonas desde La Guajira y Magdalena hasta departamentos del centro y occidente del país, incluyendo Antioquia, Santander y Meta. Aunque se espera una disminución de las lluvias en la Amazonía en los próximos días, las autoridades mantienen la alerta y llaman a la población a seguir atento a los comunicados oficiales y a tomar medidas preventivas ante posibles tormentas eléctricas y vientos fuertes, en un escenario que demanda acción coordinada y vigilancia constante.