El Campeonato Sudamericano Femenino Sub-20 concluyó la fase de grupos con seis equipos clasificados a la próxima ronda, en la que Colombia busca avanzar hacia la Copa Mundial de la FIFA en Polonia y competir por el título. La fase final, conocida como el hexagonal, comenzará el lunes 16 de febrero en Paraguay y promete ser una de alta intensidad dada la calidad de los rivales y la historia del torneo.
La selección colombiana, dirigida por el técnico Carlos Paniagua, llega a esta instancia tras una destacada actuación defensiva en la fase previa, donde no recibió goles en cuatro partidos y logró dos victorias y dos empates, ubicándose en la cima del grupo con ocho puntos.
El primer compromiso del hexagonal para las colombianas será contra Ecuador, en un partido programado para el 16 de febrero, en el inicio de un torneo que se extenderá hasta el 28 del mismo mes. Posteriormente, enfrentará a Brasil el 19 de febrero, a Paraguay el 22, a Venezuela el 25 y cerrará contra Argentina el 28. La organización del calendario, establecido por Conmebol, dispuso que los partidos de cada jornada se jugarán en el mismo día con dos días de descanso entre ellas.
Uno de los aspectos destacados de la selección colombiana en esta edición es la actuación de la portera Luisa Agudelo, quien estableció un récord al completar cuatro partidos sin recibir goles en la fase de grupos, dejando al equipo en primer lugar del Grupo A. Su actuación sobresaliente acercó a Colombia a la clasificación y elevó el nivel del fútbol juvenil femenino en el país.
En la última jornada de la fase de grupos, Colombia logró un empate sin goles ante Paraguay, asegurando la posición de liderazgo y confirmando su portería invicta durante los cuatro partidos de la fase inicial, algo que ninguna arquera colombiana había alcanzado en un torneo similar desde 2012, cuando Stefany Castaño mantuvo su arco sin goles en tres partidos. Este récord destaca el crecimiento y la fortaleza defensiva del combinado nacional en el contexto juvenil.
El Sudamericano Femenino Sub-20 no solo determina las clasificaciones al mundial, sino que también promueve a las futuras estrellas del fútbol femenino en América del Sur, con miras a fomentar el talento y la competencia en los años venideros, en un escenario que promete emociones hasta la última jornada.