Este miércoles, la ciudad de Mérida experimentará temperaturas máximas de 30 grados Celsius durante el día, con una probabilidad de lluvia del 4% y una nubosidad del 43%. Las ráfagas de viento llegarán a los 30 kilómetros por hora, mientras que los niveles de radiación ultravioleta alcanzarán hasta 5. Para la noche, se pronostican temperaturas de 19 grados Celsius, con una probabilidad de precipitación del 6%, nubosidad del 64% y ráfagas de viento de hasta 28 km/h.
Mérida, junto con el resto de la península de Yucatán, presenta un clima cálido y húmedo, característico durante los meses de verano, con temperaturas promedio de 26.6 grados Celsius. La región experimenta una larga temporada de lluvias que va de mayo a enero, aunque las precipitaciones en meses secos suelen ser breves y no impiden las actividades en las playas.
El periodo más caluroso se extiende de abril a agosto, cuando las temperaturas alcanzan hasta 40 grados, mientras que de septiembre a enero predominan los vientos refrescantes que ayudan a mitigar el calor.
México, reconocido por su biodiversidad, presenta una variedad de climas debido a su ubicación geográfica y relieve. Desde temperaturas bajo cero en las zonas altas de Chihuahua hasta cifras que superan los 50 grados en el desierto de Mexicali, el país abarca ambientes diversos.
El sector cálido lluvioso comprende la región baja del Golfo de México y el Pacífico, con zonas cálido-húmedas y cálido subhúmedas en costas, el Istmo de Tehuantepec y partes de Yucatán y Chiapas. También existen zonas secas en las Sierras Madre y en cuencas altas, áreas templadas en el norte y regiones semidesérticas al norte del Altiplano.
La temperatura promedio nacional se sitúa en los 19 grados Celsius, aunque ciudades como Mexicali, Culiacán, Ciudad Juárez, Hermosillo, Torreón, Saltillo y Monterrey experimentan temperaturas extremas. Los récords de temperaturas extremas son 58.5 grados en San Luis Río Colorado, Sonora, en julio de 1966, y -25 grados en Madero, Chihuahua, en diciembre de 1997.
Expertos advierten que el cambio climático provocará una reducción en las precipitaciones anuales y un aumento en las temperaturas, impactando a agricultores y ganaderos, y generando mayores contingencias ambientales en grandes urbes como la Ciudad de México y Monterrey, debido a olas de calor y sequías persistentes.