China recibió oficialmente su primer cargamento de 70,000 toneladas de trigo argentino el pasado 10 de febrero, en una ceremonia en la terminal portuaria de Chiwan, Shenzhen. La importación, realizada por COFCO International, marca el inicio de un nuevo corredor comercial entre ambos países y busca diversificar las fuentes de suministro de granos en China, además de reforzar las relaciones bilaterales en el sector agrícola.
El cargamento fue transportado por el buque MV Shandong Fu Yi, partiendo desde Timbúes, en Santa Fe, tras un viaje de casi dos meses y llegando a China en una operación que refleja el interés de Beijing en ampliar sus importaciones de trigo, uno de los cereales principales en su consumo interno, que alcanza entre 130 y 140 millones de toneladas anuales. Aunque China produce actualmente la mayor parte de su demanda, sus compras externas han crecido considerablemente en los últimos años, pasando de 3-5 millones de toneladas en 2014 a picos de más de 13 millones en 2022 y 2023.
Desde varias plataformas industriales y portuarias nacionales, como la de Córdoba y Buenos Aires, se están realizando exportaciones adicionales. En total, se proyectan alrededor de 200,000 toneladas en cortos períodos, distribuidas en cargas desde distintos puertos argentinos, incluyendo Quequén y Rosario, en una estrategia para consolidar un flujo logístico sustentable hacia China, según informó la Fundación Nuestro Mar y Global Ports.
El trigo argentino, considerado uno de los más económicos del planeta, resulta especialmente atractivo para los compradores chinos, en un escenario donde la competencia internacional incluye a países como Australia y Canadá. La diversificación de oferentes se vuelve crucial para China, que busca reducir su dependencia de los mercados tradicionales ante la vulnerabilidad provocada por fluctuaciones de precios, riesgos climáticos y tensiones geopolíticas.
Por otro lado, China enfrenta dificultades en su producción de maíz debido a lluvias excesivas que afectaron 30 millones de toneladas, generando contaminación por micotoxinas. En este contexto, el trigo, especialmente el forrajero de origen argentino, encuentra una oportunidad en la sustitución del maíz en alimentación animal, fortaleciendo aún más la demanda de las exportaciones argentinas.
Estos negocios representan una buena noticia para Argentina, especialmente en un momento en que el país busca consolidar su posición en el mercado global, con registros en el sistema de declaración jurada que indican más de 10 millones de toneladas de trigo para embarques del primer trimestre de la campaña 2025/26, acercándose a un saldo exportable estimado de 20 millones de toneladas, de las cuales la mitad ya tiene destinos definidos.