La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) implementó el sistema contable ERP-SAP el 2 de junio de 2025 pese a recibir advertencias formales que alertaban sobre riesgos para la seguridad de los pacientes, el abastecimiento de medicamentos y la estabilidad financiera institucional. Dos semanas antes, el 22 de mayo, la Dirección de Aprovisionamiento de Bienes y Servicios (DABS), vinculada a la Gerencia de Logística, advirtió mediante varios oficios al gerente de Logística, Esteban Vega de la O, alertando sobre las implicaciones técnicas y humanas de activar la plataforma en su estado. Los documentos, identificados con los códigos GL-0909-2025, GL-DABS-0873-2025, GL-DPI-0600-2025 y GL-DTBS-0154-2025, detallaban los riesgos de la adopción sin realizar las modificaciones y validaciones necesarias. A pesar de las advertencias, la CCSS continuó con la implementación, lo que resultó en retrasos en la entrega de medicamentos, pérdida de trazabilidad, fallos en pagos a proveedores, suspensiones quirúrgicas y dificultades para emitir estados financieros, según informes internos citados por La Nación. La DABS responsabilizó a la Dirección del Plan de Innovación por decisiones discrecionales, modificaciones sin validación y pruebas incompletas en módulos clave del sistema, calificando la preparación como insuficiente y afirmando que “el sistema no está listo” desde una perspectiva técnica y funcional. Una vez en operación, los problemas se agravararon: a partir de septiembre, la Gerencia Médica detectó inconsistencias en los registros de medicamentos, lo que obligó a realizar controles manuales y generó retrasos en la distribución y sobrecarga laboral. La Auditoría Interna confirmó que, a octubre, había 3.4 millones de recetas sin disponibilidad regularizadas, incluyendo medicamentos esenciales para el tratamiento de enfermedades crónicas y agudas. Además, la CCSS enfrentó reclamos millonarios por impagos a proveedores, como empresas de seguridad y alimenticias, incluyendo Dos Pinos. La DABS reiteró su postura y solicitó explicaciones, criticando la desconexión entre los reportes oficiales y la evidencia interna, y afirmó que, aunque cree en los objetivos del ERP, la realidad evidencia que la implementación actual no cumple con los estándares de transparencia, eficiencia ni calidad que los usuarios y los funcionarios de la institución merecen, según documentos a los que tuvo acceso La Nación.