La Secretaría de Hábitat de Bogotá anunció que para 2026 contempla la entrega de 75,000 subsidios de vivienda, la cifra más alta en la historia de la ciudad, con un énfasis en mejorar la calidad y localización de las viviendas, así como en promover prácticas sostenibles. La funcionaria Vanessa Velasco destacó que el plan 'Mi Casa en Bogotá' es la iniciativa más ambiciosa del país en materia de vivienda social, integrando apoyo financiero, acompañamiento integral y educación patrimonial para las familias beneficiadas.
Hasta ahora, se han apoyado 26,000 hogares, y la meta es otorgar 21,000 nuevos subsidios en los próximos tres años, destinados principalmente a la adquisición, mejoramiento y arrendamiento de viviendas. Velasco afirmó que, pese a los desafíos presupuestales ocasionados por las reformas en el salario mínimo, la administración ha recalibrado sus programas y establecido alianzas estratégicas, como convenios con Fundaciones y fondos locales, para ampliar el alcance de los apoyos.
La estrategia prioriza la localización de viviendas en zonas centralizadas y estratégicas, cercanas a transporte público y espacios públicos, con un 18% de subsidios en áreas urbanas más cercanas al centro. Otro avance relevante es la apertura del programa a familias con ingresos desde 1.6 salarios mínimos, una innovación en la focalización social que busca ampliar la inclusión.
Respecto a la sostenibilidad, Bogotá se convirtió en pionera en certificación en construcción ecológica para viviendas sociales, implementando sistemas responsables en uso de agua y drenaje urbano. La secretaria resaltó también los ajustes ante la coyuntura macroeconómica, como la desindexación del salario mínimo, que han implicado modificar los montos y modalidades de los subsidios, principalmente vinculándolos al año de escrituración para garantizar estabilidad y transparencia.
Velasco explicó que la gestión del suelo también es una prioridad, con zonas estratégicas cerca de metros y corredores de transporte, favoreciendo la formalización y valorización patrimonial de las viviendas. La política busca reducir la informalidad, promoviendo la legalización de tierras y el acceso a beneficios sociales, a la vez que protege a las comunidades tradicionales mediante subsidios focalizados en zonas de desarrollo prioritario.
Finalmente, la funcionaria resaltó que las alianzas con actores públicos y privados, así como las acciones de gestión de suelo y urbanismo responsable, buscan garantizar un acceso equitativo y sostenible a la vivienda, transformando el entorno urbano de Bogotá y mejorando las oportunidades de miles de hogares en la ciudad.