Beneficios físicos y psicológicos de ejercitarse al aire libre, según expertos en salud y deporte

20/02/2026 23:30 | 3 min de lectura

Beneficios físicos y psicológicos de ejercitarse al aire libre, según expertos en salud y deporte

El sedentarismo, impulsado por el avance de la tecnología, el teletrabajo y los servicios de entrega a domicilio, ha reducido notablemente la actividad física en gran parte de la población, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde el 31% de los adultos y el 80% de los adolescentes no alcanzan los niveles recomendados. No obstante, la evidencia científica respalda cada vez más los beneficios del ejercicio al aire libre para la salud física y mental.

Diversos estudios muestran que incluso breves encuentros con la naturaleza, de menos de 15 minutos, generan efectos positivos en la salud. El neurólogo Alejandro G. Andersson, director del Instituto de Neurología Buenos Aires, destaca que, aunque el ejercicio en gimnasios trabaja sistemas cardiovascular y muscular, el ejercicio en espacios naturales también activa circuitos emocionales, sensoriales y cognitivos, regula los ritmos circadianos, mejora la calidad del sueño y favorece la producción de serotonina y melatonina, además de reducir la activación del sistema de estrés.

En línea con esto, Gonzalo Primo, psicólogo especializado en deportes, señala que entrenar en exteriores también incrementa la capacidad visual y la motivación, además de facilitar la variedad en las rutinas, favoreciendo la continuidad y el disfrute.

Desde una perspectiva evolutiva, Andersson explica que el cerebro humano se desarrolló en contacto constante con la naturaleza, por lo que alejarse de estos entornos puede aumentar la carga cognitiva y el estrés basal. La exposición a espacios verdes ha demostrado reducir la hiperactivación de la amígdala, mejorar la conectividad emocional cerebral, disminuir la inflamación relacionada con el estrés crónico, mejorar el estado de ánimo y promover la introspección.

Estudios realizados en Japón, en el marco del concepto ‘Shinrin-yoku’ o ‘baño de bosque’, evidencian efectos fisiológicos como la disminución de la presión arterial y de los niveles de cortisol, confirmando que el vínculo con la naturaleza tiene bases fisiológicas comprobadas.

Un estudio internacional publicado en la revista Nature Cities indica que solo 15 minutos en la naturaleza mejoran la salud mental y física de las personas urbanas. Otra investigación de la Universidad de York y la Universidad de Victoria destaca que caminar 15 minutos al aire libre mejora la atención y la memoria de trabajo en comparación con hacerlo en interiores.

Desde un punto de vista integral, Andersson indica que ejercitarse en espacios naturales potencia los beneficios físicos—como la mejora cardiovascular, la regulación del ritmo circadiano, la síntesis de vitamina D, y la respuesta inmunológica—y también los efectos psicológicos, incluyendo la reducción de la ansiedad, síntomas depresivos, y el aumento de endorfinas y dopamina, que generan bienestar y mayor creatividad.

Además, el ejercicio al aire libre incrementa la motivación y disminuye la percepción de fatiga. Estudios liderados por Xinxin Wang y Claire Wicks evidencian que las personas obesas o que entrenan en ambientes verdes disfrutan más del ejercicio y experimentan menos estrés.

El psicólogo Primo señala que la actividad física al aire libre también fomenta vínculos sociales y es una opción menos costosa, accesible en parques y plazas donde con pocos instrumentos o clases grupales puede mantenerse una rutina activa.

Para concluir, tanto expertos como estudios recomiendan incorporar el ejercicio en espacios abiertos como una estrategia efectiva para mejorar la salud física y mental, con beneficios que incluyen mejoría cardiovascular, regulación del sueño, reducción del estrés, incremento de la motivación y mayor bienestar personal, aspectos que contribuyen a la adopción de estilos de vida más saludables y activos.

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