La modalidad de estafa conocida como ‘la estafa de las canicas’ se ha reportado con mayor frecuencia en plazas, ferias y zonas del Centro Histórico en diversas ciudades mexicanas. Este fraudes callejeros atraen a las personas mediante la promesa de obtener premios como teléfonos de gama alta, pantallas o motocicletas a través de un juego aparentemente sencillo con canicas.
El esquema del engaño se desarrolla en puestos ambulantes, carpas en lugares concurridos, o incluso dentro de locales y estacionamientos comerciales. La técnica aprovecha la psicología de las víctimas mediante mecanismos específicos para inducirlas a gastar grandes sumas de dinero.
El método comienza con unos tiros gratuitos que otorgan una cantidad significativa de puntos, creando la ilusión de estar cerca de ganar el premio. Sin embargo, para realizar tiros adicionales, los participantes deben pagar, incrementando progresivamente el costo en cada ronda. Además, las reglas del juego suelen ser confusas y los tableros manipulado para impedir que alguien logre ganar.
Como resultado, las víctimas muchas veces pierden desde varios cientos hasta decenas de miles de pesos. Al intentar reclamar sus ganancias, enfrentan amenazas e intimidaciones por parte de los operadores de la estafa, quienes buscan aprovecharse de la confianza de los visitantes en lugares públicos y concurridos.