Automatizar el hábito y redefinir metas, estrategias clave para mantener el ejercicio a largo plazo

01/02/2026 09:31 | 2 min de lectura

Automatizar el hábito y redefinir metas, estrategias clave para mantener el ejercicio a largo plazo

Iniciar una rutina de ejercicio no garantiza su continuidad, ya que muchas personas abandonan antes de obtener resultados positivos. Expertos consultados por GQ explican que la adherencia depende de ajustar enfoques y establecer metas realistas. La principal razón del abandono radica en la discrepancia entre expectativas y la realidad diaria, así como en metas estéticas poco alcanzables y cambios físicos que toman semanas.

Eloise Skinner, entrenadora personal y psicoterapeuta, señala que la falta de tiempo y las metas poco realistas generan frustración, lo que provoca abandonar el programa de entrenamiento. Raphael Akobundu, especialista en salud masculina, añade que el ejercicio debe considerarse una práctica permanente, no temporal, ya que beneficios como mejor postura y salud cardiovascular requieren constancia de semanas.

Para mejorar la persistencia, los expertos recomiendan definir objetivos ajustados a la realidad individual y adaptar los planes de entrenamiento a la rutina diaria. Akobundu sugiere analizar cómo transcurre una semana y aprovechar breves momentos disponibles, como 30 minutos en el almuerzo o una hora los domingos. Un plan sencillo y alcanzable es más efectivo que uno ideal, pero imposible de cumplir.

El disfrute y la motivación intrínseca también son esenciales. Skinner aconseja escoger actividades placenteras que liberen dopamina y endorfinas, creando un ciclo positivo que refuerce la constancia. Además, preparar con anticipación aspectos como la ropa o la alimentación ayuda a eliminar obstáculos y a visualizar avances.

Llevar un registro sencillo de los ejercicios, pesos y repeticiones permite monitorear el progreso sin obsesionarse con fluctuaciones en el peso corporal. Akobundu recomienda enfocarse en indicadores como energía y estado de ánimo para evaluar mejoras.

El compromiso social incrementa la motivación. Buscar acompañantes, informar a familiares o pagar por clases ayuda a mantener la responsabilidad y reducir la tendencia a abandonar el ejercicio. Según Akobundu: “Algunos necesitan que alguien los llame si faltan; otros, simplemente, informar a su pareja o pagar por un entrenador”.

Más allá de la fuerza de voluntad, la creación de hábitos automáticos es crucial. Skinner advierte que automatizar acciones, como entrenar antes de duchar o al volver del trabajo, ayuda a consolidar el ejercicio en la rutina diaria. Akobundu añade que la constancia supera a la intensidad; un día de ejercicio semanal es mejor que ninguno, siempre que las metas estén alineadas con una identidad deportiva, como considerarse deportista.

Días difíciles son comunes, y la clave está en abordarlos con flexibilidad: descansar si la motivación baja, variar disciplinas o reprogramar la rutina como una cita inamovible. Los expertos enfatizan que la transformación requiere tiempo y persistencia; saltar de un plan a otro sin resultados inmediatos es contraproducente.

Akobundu y Skinner coinciden en que el valor del proceso y la valoración del bienestar personal son esenciales para mantener la motivación y consolidar hábitos duraderos. La incorporación gradual del ejercicio en la vida cotidiana permite comprender su verdadero significado y beneficios.

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