El anuncio del presidente Nasry Asfura de asumir de manera directa la gestión de la Secretaría de Salud (Sesal) ha generado un intenso debate en Honduras sobre la capacidad del gobierno para abordar la crisis sanitaria del país y las implicaciones para la institucionalidad del sector. La decisión llega en un contexto donde el sistema sanitario hondureño, debilitado desde hace años por la falta de recursos y una infraestructura deteriorada, enfrenta desafíos profundos que requieren soluciones estructurales.
Analistas, representantes de la sociedad civil y la comunidad médica expresaron opiniones divididas. Mientras algunos consideran que la intervención presidencial podría acelerar acciones contra la mora quirúrgica y mejorar la gestión administrativa, otros advierten sobre los riesgos de centralizar funciones en una sola persona, especialmente en un cargo tan técnico y complejo como el de salud pública.
El Colegio Médico de Honduras (CMH) manifestó su preocupación y calificó la medida como una posible violación a la Constitución y la Ley General de la Administración Pública. La organización subrayó la importancia de que la gestión sanitaria esté a cargo de un profesional con experiencia en salud pública y resaltó que solo una dirección técnica, transparente y estable garantizará mejoras reales para la población.
Por su parte, el expresidente del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), Carlos Aguilar, destacó que, si bien una intervención del mandatario podría agilizar algunos procesos, la gestión de Salud requiere un liderazgo técnico continuo, dado que la secretaría involucra 27 hospitales, 20 regiones sanitarias y 29 gremios profesionales, cada uno con intereses diversos. Aguilar advirtió sobre los peligros de la fragmentación y la afectación potencial a la rectoría técnica del sistema sanitario.
Desde la Casa Presidencial, las autoridades defendieron la decisión como una medida excepcional ante los problemas estructurales de salud, como la mora quirúrgica, el desabastecimiento y la precariedad hospitalaria. Aseguraron que la intervención será temporal y que el mandatario contará con la colaboración de viceministros y equipos técnicos, descartando cualquier intención de privatizar el sistema o violar la normativa vigente.
El estado actual del sector refleja una pesada carga de recursos insuficientes, infraestructura en deterioro y creciente demanda social, condiciones que dificultan una respuesta efectiva. Especialistas coinciden en que las soluciones deben ir más allá de medidas de corto plazo y apostar por reformas profundas que fortalezcan la institucionalidad y aseguren una gestión técnica permanente.
La forma en que Nasry Asfura implemente esta estrategia y los resultados que logre en los próximos meses serán observados con atención por los gremios y la ciudadanía, quienes mantienen sus expectativas y desafíos en torno a la capacidad del Estado para garantizar el derecho a la salud en Honduras.