La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente las articulaciones, pero también puede comprometer otros órganos del cuerpo. Es un trastorno autoinmunitario en el cual el sistema inmunológico ataca por error los tejidos sanos, especialmente la membrana sinovial de las articulaciones, provocando inflamación, dolor y daño estructural con el paso del tiempo.
A diferencia de la artrosis, relacionada con el desgaste mecánico del cartílago, la artritis reumatoide es una afección sistémica que puede afectar no solo las articulaciones de manos, muñecas, rodillas y pies, sino también órganos como la piel, los ojos, los pulmones, el corazón y los vasos sanguíneos.
Según información de la Clínica Mayo, la inflamación persistente puede engrosar la membrana sinovial y destruir el cartílago y hueso dentro de la articulación, lo que en fases avanzadas puede causar deformidades visibles y pérdida de función.
Las causas exactas de la artritis reumatoide aún no se conocen con certeza, pero se sabe que intervienen factores genéticos y ambientales. Entre los principales factores de riesgo se incluyen el sexo femenino, mayor predisposición en mujeres; la edad, ya que puede presentarse a cualquier edad, siendo más frecuente en la mediana edad; antecedentes familiares de la enfermedad; tabaquismo, que aumenta el riesgo especialmente en individuos con predisposición genética; y la obesidad, asociada con mayor probabilidad de aparición y peor pronóstico.
El componente autoinmunitario implica que el sistema de defensa del organismo identifica equivocadamente como amenaza a los tejidos propios, lo que genera un proceso inflamatorio que, si no recibe tratamiento, puede avanzar y causar daños irreversibles.
Los síntomas suelen desarrollarse lentamente, aunque en algunos casos pueden aparecer de forma rápida. La enfermedad suele afectar de manera simétrica las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo. Algunos de los signos y síntomas más frecuentes incluyen dolor, inflamación, rigidez matutina y fatiga. En etapas avanzadas, pueden aparecer nódulos reumatoides (bultos firmes bajo la piel) y complicaciones en órganos internos, además de incrementar el riesgo de osteoporosis, infecciones y enfermedades cardiovasculares.
El diagnóstico de la artritis reumatoide se basa en una evaluación clínica detallada, análisis de sangre que detectan marcadores inflamatorios y anticuerpos específicos, y estudios de imágenes como radiografías o resonancias para evaluar el daño articular.
Actualmente, no existe cura para esta enfermedad. Sin embargo, la clínica Mayo destaca que hay múltiples opciones terapéuticas para controlar los síntomas y ralentizar la progresión del daño. Los tratamientos convencionalmente incluyen medicamentos antinflamatorios, anti-rheumáticos modificadores de la enfermedad (FARME), corticosteroides y, en casos graves, cirugía para reparar o remplazar articulaciones dañadas. La detección temprana y el seguimiento médico son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Fuente: <a href='https://www.infobae.com/espana/2026/02/18/artritis-reumatoide-causas-sintomas-y-tratamiento/'>Infobae</a>