Argentina asistió a una reunión de jefes de Estados Mayores de 34 países del hemisferio occidental, realizada el miércoles en el Pentágono, Washington, convocada por Estados Unidos en un contexto de redefinición de su estrategia de seguridad en la región. La participación del país fue liderada por Marcelo Dalle Nogare, recientemente nombrado jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, en una decisión del presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, como parte de una reconfiguración de la política militar y diplomática nacional.
Dalle Nogare, vicealmirante de la Armada Argentina con amplia experiencia en Sistemas Navales y Dirección Estratégica, acudió en sustitución de otras funciones internacionales de alto nivel, en un acto que busca reposicionar a Argentina en los foros hemisféricos de seguridad y fortalecer la relación con Estados Unidos.
El encuentro, calificado por analistas como excepcional por su alta participación y nivel de autoridad, reunió a las principales fuerzas militares del continente americano y países europeos con presencia en la región, como Reino Unido, Francia y Dinamarca. Según informes internacionales, no existe antecedentes recientes de una reunión de este alcance en términos de escala y nivel jerárquico.
El objetivo oficial de la cumbre es mejorar la coordinación en la lucha contra el narcotráfico, organizaciones criminales transnacionales y amenazas emergentes, además de fortalecer colaboraciones estratégicas. Estados Unidos considera que la cooperación militar en estos temas es clave para abordar fenómenos que trascienden las fronteras nacionales, en un escenario donde la incursión militar en Venezuela, que resultó en la captura de Nicolás Maduro por cargos de narcotráfico, ha definido el contexto.
Previo a la reunión, en la Casa Rosada se realizó una recepción para los altos mandos militares, donde se resaltó la importancia de alianzas sólidas y esfuerzos conjuntos para contrarrestar las amenazas transnacionales. La participación argentina refleja la intención del gobierno de consolidar su presencia en los esfuerzos de seguridad regional.
Estados Unidos aprovechó la oportunidad para presentar su reciente Estrategia de Defensa Nacional, que sitúa al hemisferio occidental como prioridad geoestratégica. La estrategia destaca la necesidad de impedir actores externos hostiles, proteger rutas comerciales y garantizar el acceso a territorios clave, promoviendo una mayor responsabilidad de los países de la región en defensa propia, con apoyo limitado de EE.UU.
El documento, que marca un cambio en la política del Pentágono, subraya un menor énfasis en China y Rusia, promoviendo relaciones más respetuosas con Beijing y describiendo a Rusia como una amenaza manejable en el contexto de la seguridad europea y de la OTAN. Además, reafirma que América Latina será central en la agenda estadounidense, buscando recuperar dominio militar en la región para proteger intereses y acceder a territorios estratégicos.
Originalmente programada para enero, la cumbre fue reprogramada para febrero debido a condiciones climáticas. Se espera que las deliberaciones sean a puertas cerradas, sin publicación de declaraciones conjuntas, aunque podrían difundirse lineamientos generales tras el encuentro, que apunta a fortalecer la colaboración en seguridad y defensa en la región.