António José Seguro, ex ministro del Partido Socialista, fue declarado este domingo como el nuevo presidente de Portugal tras imponerse con claridad en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, enfrentando al líder ultraderechista André Ventura. Con el 93.68% de los votos contados, los datos de la Comisión Nacional de Elecciones indican que Seguro obtuvo el 65.72% de los sufragios, frente al 34.28% de Ventura. La victoria favorece a la izquierda y representa el regreso a la Presidencia en el Palacio de Belém después de veinte años, además de frenar el avance de la extrema derecha en el país.
El resultado confirman las proyecciones previas, que otorgaban a Seguro una ventaja de más de 30 puntos porcentuales. La candidatura del líder de Chega fue marcada por un alto rechazo social, superando el 60%, una barrera que resultó inalcanzable pese al crecimiento electoral de su partido en años recientes. La campaña de Seguro, caracterizada por un discurso en defensa de la democracia y las instituciones, logró captar apoyos de diversos sectores políticos, incluyendo a figuras de derecha como los expresidentes Ramalho Eanes y Aníbal Cavaco Silva, quienes expresaron públicamente su respaldo.
Durante el período entre ambas votaciones, que incluyó las semanas previas, Seguro consolidó su apoyo con un mensaje transversal, presentando su candidatura como un espacio de unión para todos los demócratas y evitando confrontaciones partidistas. Este enfoque atrajo a electores moderados, de centro, e incluso a sectores conservadores, que percibieron su propuesta como una garantía de estabilidad. La campaña se dio en un contexto de fuertes lluvias y tormentas que llevaron a posponer la votación en 20 localidades afectadas por inundaciones, representando solo el 0.3% del padrón electoral, pero no impidió una alta participación que superó expectativas.
La victoria supone un resurgimiento para el Partido Socialista, que tras su derrota en las elecciones legislativas de mayo de 2025, en las que fue superado por Chega como segunda fuerza, había entrado en una fase de recuperación. Seguro, que fue líder del PS entre 2011 y 2014 y colaboró como viceprimer ministro con António Guterres—actual Secretario General de la ONU—, había estado alejado de los focos políticos en la última década.
Por su parte, André Ventura, de 43 años, consideró su avance a la segunda vuelta como una victoria en sí misma y un inicio para una nueva estrategia de la derecha portuguesa. Sin embargo, su discurso, centrado en ataques al Partido Socialista y acusándolo de corrupción, no logró superar el 23.5% de apoyo en la primera vuelta del 18 de enero. La presidencia en Portugal, con funciones principalmente de carácter institucional y de árbitro político, posee facultades clave como vetar leyes, disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. En un escenario de fragmentación política y varias elecciones en poco tiempo, la figura del nuevo mandatario se vuelve esencial para garantizar la estabilidad institucional.
Seguro sucederá a Marcelo Rebelo de Sousa, quien desde 2016 ocupa la presidencia y no podía optar a un tercer mandato por ley. La llegada de Seguro coincide con un momento de profunda transformación en el sistema político portugués, marcado por el surgimiento de nuevos partidos que desafían el histórico bipartidismo entre socialistas y socialdemócratas.
En su discurso de campaña, Seguro prometió mejorar el acceso a la sanidad y combatir la pobreza, que afecta a unos dos millones de portugueses. Al votar en Caldas da Rainha, su localidad de residencia al norte de Lisboa, aseguró que será "el presidente de todos los portugueses" y que su labor será evitar dividir a la sociedad.
La victoria se presenta como un impulso para el partido de izquierda en un escenario político en constante cambio, buscando consolidar un liderazgo centrado en la estabilidad y la protección social.