La inseguridad y baja autoestima, comúnmente representadas en la ficción como una falta de confianza en uno mismo y en el futuro, no son la única causa de las dudas que todos enfrentamos. Según la psicóloga Ainhoa Vila, la verdadera raíz radica en cómo gestionamos esa incertidumbre y cómo nos acompañamos en esos momentos.
Vila señala que la inseguridad surge cuando, al dudar, nos quedamos solos con nosotros mismos: 'Aparece porque cuando dudas, te quedas sola contigo'. Para ella, las personas confiadas no son aquellas que no cometen errores, sino quienes, a pesar de estar confundidas, no se abandonan emocionalmente. Ilustra esto con la metáfora de conducir de noche sin luces, donde el temor no está en el camino, sino en no ver nada mientras se avanza.
Desde la psicología de la conducta, este comportamiento se denomina déficit de autoapoyo emocional, que se produce cuando el sistema interno no se activa para sostenernos. Esto se relaciona con la incapacidad para gestionar y consolar emociones de forma autónoma, lo que genera agotamiento y una regulación emocional deficiente. Como resultado, la mente entra en alerta constante, un estado conocido como hipervigilancia, que no indica debilidad, sino un aprendizaje cerebral que asocia errores con consecuencias emocionales negativas.
Vila explica que la clave no es eliminar la duda para sentirse seguro, sino aprender a acompañarse mientras se duda. La verdadera seguridad, según la experta, consiste en saber que, pase lo que pase, no estamos solos: 'La seguridad real es saber que, pase lo que pase, no te vas a dejar sola. Te vas a acompañar en el camino'.
Para fortalecer este apoyo interno, recomienda desarrollar la autoconciencia emocional, que implica identificar y nombrar las propias emociones sin juzgarlas ni reprimirlas, facilitando así la comprensión y respuestas saludables. También subraya la importancia del autocuidado, manteniendo rutinas equilibradas, realizando ejercicio regularmente y descansando adecuadamente para sostener la energía emocional.
Otra estrategia fundamental es fomentar un diálogo interno positivo, reemplazando la autocrítica por autocompasión, lo cual fortalece la autoestima y ayuda a aceptar errores como parte del aprendizaje. Además, establecer límites saludables, aprender a decir no, respetar las propias necesidades y reducir la dependencia de la validación externa contribuyen a una identidad emocional más sólida.
Finalmente, Vila menciona que acudir a terapia puede ser de gran ayuda, ya que proporciona herramientas para gestionar las emociones, entender la propia experiencia y potenciar el crecimiento personal. En síntesis, acompañarse en la duda no significa eliminarla, sino aprender a estar presente y resistente en esos momentos, fortaleciendo así la confianza en uno mismo.