Una acción de tutela presentada ante el Juzgado 52 Civil del Circuito de Bogotá enfrenta al presidente Gustavo Petro en un proceso judicial sin precedentes en Colombia, tras sus declaraciones sobre la sexualidad de Jesús. La medida, impulsada por el exministro de Justicia Wilson Ruiz, busca que Petro emita una disculpa pública por lo que considera una vulneración de derechos fundamentales, incluyendo la libertad religiosa, la dignidad humana y la autodeterminación espiritual.
El proceso judicial surge a raíz de un discurso pronunciado por Petro el 27 de enero en el hospital San Juan de Dios en Bogotá, en el que afirmó que Jesús pudo haber tenido relación con María Magdalena, generando rechazo en sectores religiosos y laicistas. La acción también contempla una reparación simbólica mediante un acto público de disculpas dirigido a la comunidad católica y cristiana.
La Asociación de Ateos de Bogotá, que participa en el proceso, solicitó a la justicia que exija al mandatario mantener una postura de laicidad y abstenerse de hacer declaraciones sobre temas religiosos que puedan interpretarse como doctrinales o promocionales. La organización argumenta que el Estado no tiene competencia para cuestionar dogmas de fe y que el papel de la justicia no debe mediar en debates de carácter religioso.
El caso, que marca un hito por la responsabilidad judicial de un mandatario en ejercicio respecto a sus declaraciones religiosas, será abordado en una audiencia prevista para el 5 de febrero. En dicha sesión, participarán nueve testigos, incluyendo al exministro Ruiz y al representante de la Asociación de Ateos, Diego Vargas Aguilar.
Por su parte, la Confederación Evangélica de Colombia (Cedecol) expresó su preocupación por las declaraciones del presidente, señalando que distorsionan la historia y los valores bíblicos acerca de Jesucristo. La organización reafirmó que la Biblia no respalda las afirmaciones de Petro y pidió respeto por los valores espirituales del país, advirtiendo que la libertad de expresión no debe usarse para atacar la fe ni para alterar verdades fundamentales de la identidad religiosa de gran parte de la población.