Las autoridades de la provincia de Arequipa, lideradas por el alcalde Víctor Hugo Rivera Chávez, formalizaron ante el Gobierno Central una petición de declaración de emergencia debido a las fuertes lluvias que han superado la capacidad de respuesta de los niveles local y regional. La solicitud incluye una transferencia presupuestal urgente y recursos adicionales para atender la magnitud de los daños.
Desde el pasado fin de semana, las precipitaciones intensas han afectado a toda la provincia, dañando viviendas, infraestructura y servicios básicos. Actualmente, 13 de los 28 distritos están en emergencia, con más de 2,700 personas damnificadas y al menos 1,300 viviendas afectadas en zonas como Yanahuara, Cayma y Paucarpata, según reportes preliminares.
El Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) ha reportado 109 incidentes relacionados con desbordes de redes de desagüe, colapsos en vías férreas, interrupciones en terminales de transporte terrestre y daños en vías de comunicación. La movilización de maquinaria pesada, personal militar y bomberos no ha sido suficiente para contener los efectos de las lluvias, que las instituciones califican como una de las peores en la historia reciente.
Expertos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advierten que las lluvias continuarán durante todo el mes debido a la influencia del fenómeno El Niño, con alerta naranja en la sierra sur. Un equipo técnico del Ministerio de Defensa, a través del GIRD, llegará desde Lima para realizar una evaluación exhaustiva y sustentar la declaratoria de emergencia.
El impacto sobre la infraestructura y zonas urbanas es severo. En Yanahuara, el desborde de la torrentera Chullo destruyó aproximadamente 400 viviendas, anegadas por lodo, piedras y escombros. El panorama en Paucarpata, Cerro Colorado, Mariano Melgar y Cayma también muestra daños en quebradas y sectores vulnerables. Solo en Paucarpata, las estimaciones oficiales calculan la necesidad de S/30 millones para reponer muros de contención y otra infraestructura dañada.
La infraestructura de transporte se vio gravemente afectada: el Terminal Terrestre y el Puerto fueron cerrados temporalmente debido a inundaciones, dejando a decenas de pasajeros varados. El colapso de sistemas de drenaje y la saturación del suelo aumentaron la vulnerabilidad de viviendas en zonas de alto riesgo, muchas de las cuales han quedado inhabitables. El Ingemmet documentó 475 zonas críticas propensas a deslizamientos, inundaciones y huaicos en quince departamentos, incluyendo Arequipa.
El alcalde Rivera Chávez y las autoridades municipales coordinaron acciones de respuesta que incluyen la movilización de retroexcavadoras, volquetes, maquinaria pesada y 500 sacos terreros en los puntos críticos. Además, el Ejército desplegó 200 efectivos en los distritos más afectados, como Yanahuara, Cayma, Yura, Uchumayo y Zamacola, para colaborar en tareas de limpieza y recuperación de servicios.
El Cuerpo de Bomberos solicitó refuerzos militares para acelerar tareas de descolmatación y atender emergencias. La creación de un Puesto de Comando Unificado busca mejorar la coordinación y distribución de recursos. En paralelo, las autoridades entregan materiales de protección y habilitan refugios temporales para las familias afectadas.
Los testimonios de los residentes reflejan la gravedad del impacto. Carlos, uno de los afectados, expresó: «Esto era una cancha… y ahora, miren mi casa». Muchas familias viven la crisis en condiciones precarias, improvisando refugios y buscando ayuda en centros comunitarios, después de perder todo por el avance de los huaicos. Además, se reportaron fallecimientos por causas relacionadas con las lluvias: una mujer de 70 años fue arrastrada por un huaico en Cayma y un hombre de 42 años murió por impacto de un rayo.
El Senamhi mantiene su pronóstico de lluvias persistentes en los próximos días, con riesgo de tormentas eléctricas y nuevos desbordes. La vulnerabilidad estructural, agravada por la expansión urbana sobre cauces naturales, aumenta el peligro para miles de habitantes de Arequipa ante eventos climáticos extremos.